Historia de la Federación

Desde tiempos remotos los seres humanos han usado diferentes tipos de embarcaciones para navegar a través de los ríos, lagos y mares. El testimonio más antiguo reconocido que encontramos de una piragua es la representación de una canoa y un remo de hace unos seis mil años, descubierto por el arqueólogo inglés Sir Leonard Wooley en la tumba de un rey sumerio, "en Ur", en los bancos del Río Eufrates. Con esta embarcación el rey podría haber realizado su último viaje por el río del "Más Allá".

El actual  kayak, desciende del "bote de hombres" (ka-i-ak) de los esquimales. Construido con huesos de reno o madera  y recubiertos con pieles de foca u otros animales. Fueron utilizados, principalmente, para la caza y pesca. Los primeros en conocerlo fueron los británicos, quienes lo trajeron a Europa en el siglo XIX. Hacia  mitades de ese siglo es cuando el piragüismo comienza a funcionar como un deporte. Dándole un gran impulso el kayak construido en el año 1965 por el aventurero escocés John MacGregor. Este aventurero viajó, con su kayak, por numerosos ríos de Europa y el norte de África, realizando también travesías por lagos y Océanos.

Concibió la idea de una embarcación ligera como para llevarla él mismo, completamente cubierta salvo por un pequeño agujero en el medio del barco en el que él se sentaba, propulsada por un remo de doble pala o una vela pequeña. Su kayak, que llamó "Rob-Roy" tenía una longitud de 4 m, una anchura de 75 cm y su peso era de aproximadamente 30 Kg, originariamente constaba de un armazón de madera cubierto con lona impermeable. Durante mucho tiempo el "Rob-Roy" fue el modelo estándar de kayak.

Fue tal el prestigio alcanzado por este aventurero que fue invitado por Napoleón III a visitar París en 1867 para que organizase una travesía en el río Sena con motivo de la Exposición Universal.

El 19 de enero de 1924, se funda la FIP (Federación Internacional de Piragüismo) ante la necesidad de agrupar las numerosas Asociaciones de Piragüismo que ya existían a nivel mundial.

La primera aparición del piragüismo en unos J.J.O.O. fue en París en 1924, donde tuvieron lugar algunas exhibiciones de kayak. Siendo en los Juegos Olímpico de Berlín, en 1936, cuando adquiere la categoría de Olímpico.

En la actualidad existen dos tipos de piraguas claramente definidas, la canoa y el kayak. La canoa es una embarcación abierta en la que el piragüista se desplaza con un remo de una sola hoja, se sienta o se arrodilla sobre una o las dos rodillas, y no tiene otra forma de gobernar la embarcación que a través del propio remo, por medio de una técnica que se denomina repaleo. Esta embarcación puede tripularse, en canoas de paseo, por la cantidad de piragüistas que se quiera, limitado por el tamaño de la canoa. El número de tripulantes en los modelos de competición pueden ser uno, dos o cuatro, recibiendo las embarcaciones las siguientes denominaciones respectivamente: C-1, C-2 y C-4. En el kayak el piragüista va sentado, avanza con un remo de doble pala y puede dirigir el rumbo de la embarcación con el remo, o con un timón que se maneja con los pies. El número de tripulantes en los modelos de competición pueden ser uno, dos o cuatro, recibiendo las embarcaciones las siguientes denominaciones respectivamente: K-1, K-2 y K-4.

La pala o remo, en cualquier tipo de embarcación de piragüismo, constituye el único elemento de propulsión autorizado para las piraguas de competición.

Hay una observación que no debemos olvidar al hablar de piragüismo, su diferencia con el remo. Existen dos aspectos que los diferencian, en el piragüismo se navega de frente al sentido del avance de la piragua mientras que en remo el atleta avanza de espaldas. La otra diferencia es la manera de impulsar la embarcación: el piragüista no apoya el remo en la canoa o el kayak mientras que en remo hay un punto de apoyo en la embarcación.